|
El Foro Social Mundial en perspectiva
Josep Maria
Antentas y Esther Vivas
El Foro Social Mundial
(FSM), con sus siete ediciones celebradas anualmente desde el 2001, se ha
convertido en una de las referencias simbólicas internacionales más
importantes para el grueso de las fuerzas críticas con la globalización
neoliberal. Las razones del éxito del proyecto del FSM son variadas pero
pueden explicarse sobretodo por el contexto en el que fue lanzado y por el
formato de la propuesta. Su lanzamiento durante el año 2000 tuvo lugar en el
período inicial de ascenso y rápido desarrollo del movimiento «
antiglobalización » bajo el impacto de las movilizaciones de Seattle en
noviembre de 1999. En este contexto surgió la idea del Foro Social Mundial, a
modo de contra-punto al Foro Económico de Davos, y conectó con el espíritu
del movimiento emergente, apareciendo como un polo de atracción y como una
referencia internacional para buena parte de sus integrantes (aunque no para
todos y con grados de interés variables). El formato de la propuesta y su
concepción de fondo eran funcionales a las necesidades del momento, al
permitir abrir un punto de encuentro amplio y flexible, adaptable a un
movimiento cambiante, plural y en desarrollo.
Evoluciones y cambios de contexto
El contexto internacional en el cual el Foro se ha desarrollado ha ido
modificándose sustancialmente desde el año 2001. En el período posterior a
Seattle, el movimiento experimentó un proceso de fuerte crecimiento hasta las
movilizaciones contra el G-8 en Génova en julio de 2001 y los atentados del
11 de septiembre en New York. Después de algunos titubeos iniciales, en los
que el movimiento pareció perder fuelle, la nueva etapa se caracterizó por la
centralidad adquirida por la lucha contra la “guerra global permanente”, cuyo
cenit fueron las protestas del año 2003 contra la invasión de Irak. En los
últimos tres o cuatro años se ha entrado en una nueva fase marcada por una
pérdida de visibilidad de las movilizaciones internacionales
“antiglobalización” y de su capacidad aglutinadora y unificadora, en un
contexto de auge y multiplicación de las luchas concretas frente al
neoliberalismo y de mayor dispersión sectorial y de “nacionalización” de las
mismas.
El FSM ha ido evolucionando en consonancia con la coyuntura política y de la
movilización internacional. Después de una primera etapa de ascenso, de
aumento de su visibilidad y de creciente capacidad de atracción, el Foro
atraviesa en la actualidad una crisis de perspectivas y un futuro incierto.
El FSM no ha quedado al margen del reflujo actual del movimiento
“antiglobalización” y de las protestas internacionales en motivo de las
contra-cumbres. Aunque no haya perdido poder de convocatoria estrictamente
(cuestión difícil de medir por potra parte debido a sus rotaciones
geográficas), ha experimentado un decrecimiento de su impacto e influencia y
de su condición de referente internacional.
La pérdida de empuje del movimiento “antiglobalización” y la dispersión y
fragmentación de las protestas, ha generado, progresivamente, brechas
crecientes entre el proceso del FSM y las luchas reales, cuyo vínculo se hizo
prácticamente de forma automática en el período inicial del Foro. El cambio
de contexto operado en los últimos años y la pérdida de centralidad del
movimiento “antiglobalización” en la esfera internacional ha repercutido en
la disminución de su influencia en el seno del FSM, cediendo espacio a los
sectores más institucionalistas y menos orientados a la acción. El binomio de
“unidad en la radicalidad”, propio de una primera etapa del FSM, y
simbolizado en particular en el Foro Social Europeo de Florencia, ha dejado
de existir.
En este contexto, el último periodo en la trayectoria del proceso del FSM
muestra tendencias a una creciente institucionalización del evento, al
alejamiento respecto de las luchas sociales y a una creciente hegemonización
político-organizativa por parte de los sectores menos orientados a la acción,
quienes han ido ganando peso al menos en las instancias de decisión. La
última edición del FSM en Nairobi constituyó un toque de atención y un
contra-ejemplo de cómo tenía que ser el FSM, donde muchos de los problemas
que éste ha venido arrastrando en ediciones anteriores se acentuaron y
multiplicaron. En particular: las tendencias a la mercantilización del
evento, a la institucionalización y su “oenegización” y el alejamiento de los
movimientos sociales de base. Nairobi constituyó, desde este punto de vista,
una advertencia preocupante de algunas evoluciones de fondo del proceso del
Foro y, en particular, de sus instancias decisorias como el Comité
Internacional.
Esta evolución se ha dado en paralelo al aumento de las tensiones internas en
el seno del FSM. El discurso fundacional del Foro, simbolizado por la Carta
de Principios, tuvo un perfil “antineoliberal” amplio, que permitió la
incorporación al proceso de una gran pluralidad de sectores. Sin embargo, en
el discurso del FSM han existido desde el comienzo importantes “ambigüedades
políticas”/1 e “indeterminaciones estratégicas”/2 sobre aspectos
fundamentales que se han traducido en controversias internas, en particular
entre su polo más institucionalista y moderado y el más anticapitalista y
orientado a la acción, en paralelo al agotamiento de la dinámica inicial de
“expansión por consenso”/3 del movimiento “antiglobalización” y del propio
proceso del FSM.
Impacto y arraigo del proceso
El alcance y el arraigo del proceso del Foro ha sido muy desigual. América
Latina y Europa del Sur han sido las regiones donde la dinámica ha tomado más
consistencia, mientras ésta ha sido muy débil en África, los países del Este
y en menor medida Norteamérica. En Asia el proceso arrancó más tarde pero,
después del Foro Social Mundial en Mumbai en el 2004, se ha desarrollado de
forma considerable. La dinámica de “regionalización”, impulsada en el 2002
con la realización de foros regionales, nacionales, temáticos... permitió un
mayor arraigo del mismo en realidades sociales específicas. Sin embargo, la
etapa de extensión rápida del proceso, experimentada en sus primeros años de
vida, quedó ya atrás y hoy un rasgo fundamental del mismo es su creciente
desigualdad en términos geográficos. Como señala Pierre Rousset/4, en algunos
lugares el proceso de los foros todavía juega un rol motor e inspirador de
convergencias, en otros sobrevive más o menos estancadamente pero contribuye
a preservar las dinámicas unitarias creadas en los últimos años, y en otros
simplemente está desconectado de las confluencias y luchas reales y juega un
rol marginal.
En lo que se refiere al impacto concreto, a su utilidad real y al abanico de
fuerzas implicadas, el balance es muy diverso país por país. En términos
globales, desde su nacimiento en el año 2001, los foros sociales han actuado
como un “agrupamiento defensivo” frente a la globalización neoliberal pero
que permite una expresión ofensiva de alternativas y movilizaciones, y como
un cierto “polo unificador” y un espacio de convergencia de solidaridades/5.
Si bien éstas son aún frágiles, a menudo poco inestables, y en muchos casos
limitadas al terreno simbólico.
Los foros no han generado automáticamente un refuerzo de las luchas concretas
contra el neoliberalismo, pero sí que han sido un referente para algunas de
las mismas y han servido para inspirar iniciativas diversas, contribuyendo a
crear un clima más propicio al trabajo en común en los lugares donde se han
celebrado. En algunos casos, las convergencias creadas han sido más bien
puntuales y poco duraderas aunque como mínimo han dejado un poso que facilita
unidades posteriores en torno a nuevas campañas y luchas.
En cualquier caso los foros han permitido inyectar energía y fuerzas “hacia
dentro”, entre sus participantes, aunque los logros y avances obtenidos en
los mismos sean insuficientes “hacia fuera”, es decir, en relación a la magnitud
de las tareas necesarias para combatir con éxito a la globalización
neoliberal/6.
Incertidumbres de futuro
Después de siete ediciones, el FSM se enfrenta a unas perspectivas de futuro
complejas. Una etapa terminó en la historia del FSM y la que se abre es
incierta. El Foro necesita afrontar importantes debates sobre su porvenir
para evitar caer en un proceso de repetición y rutinización y mantener su
funcionalidad en tanto que espacio de discusión y articulación de campañas y
movilizaciones. Uno de sus riesgos es simplemente aparecer como algo cuya
utilidad es decreciente, que se mantiene por inercia, en un momento donde el
efecto novedad ya pasó y donde la etapa de “crecimiento lineal” del
movimiento “antiglobalización” también.
De forma retrospectiva, el auge del movimiento “antiglobalización”, a partir
de 1999 con las grandes movilizaciones internacionales y el proceso de los
foros sociales en sus primeros años, proporcionó un primer impulso en la
convergencia y la dinamización de las luchas contra la globalización
neoliberal. Éstas han seguido aumentado en los últimos años, aunque en un
contexto de fragmentación y desagregación, de mayor “nacionalización” de las
luchas, de dispersión sectorial y de pérdida de empuje del movimiento.
En este contexto de fondo, el doble reto estratégico que aparece como central
en el horizonte para las fuerzas opuestas a la globalización neoliberal es,
por un lado, reforzar los procesos de auto-organización “desde abajo”,
recomponer el tejido asociativo, multiplicar las protestas y arraigarlas en
realidades sociales específicas y, por otro lado, seguir buscando puntos de
confluencia entre las distintas luchas y una mayor articulación entre las
mismas a escala nacional e internacional a través de puntos de encuentro
simbólicos, como los foros sociales, y de campañas y redes específicas. Es
necesario combinar un mayor arraigo de las luchas “desde abajo” y al mismo
tiempo la coordinación y la articulación de las luchas, con el objetivo de
evitar un doble peligro: la desarticulación y desagregación de los espacios
de convergencia, empezando por el propio proceso del Foro Social Mundial, o
bien su desconexión “por arriba” respecto a las luchas sociales “por abajo”.
Los foros sociales no son un fin en sí mismos, sino un instrumento al
servicio de la discusión y la articulación de campañas y movilizaciones, y
tienen que ser vistos y concebidos como tales. Tienen sentido si ayudan a
avanzar en esta dirección y ésta es una cuestión que hay que tener muy
presente en el actual debate sobre el futuro del FSM y al hacer balance de su
trayectoria. Como señalaba Arundhati Roy/7 ya en su discurso inaugural del
FSM en Mumbai, el Foro “es uno proceso vital que no debe ser socavado. Sin
embargo, si todas nuestras energías son desviadas hacia este proceso a
expensas de una acción política real, entonces el FSM, que ha jugado un papel
tan crucial en el movimiento por una justicia global, corre el riesgo de
convertirse en uno activo para nuestros enemigos. Necesitamos urgentemente
discutir las estrategias de resistencia. Necesitamos centrarnos en blancos
reales, librar batallas reales e inflingir daño real”.
La vitalidad y autoridad simbólica del FSM se han derivado del hecho de ser
percibido como la mayor expresión de las luchas contra la globalización
neoliberal. El día en que el FSM apareciese como un proyecto desvinculado de
ellas, el proceso se deshincharía rápidamente o perdería su utilidad como
instrumento para seguir avanzando en la lucha por este “otro mundo posible”
del cual ha sido un estandarte muy importante, aunque con contradicciones y
límites.
Josep Maria Antentas y Esther Vivas son coautores de El Foro Social
Mundial” (Icaria ed., 2008) y miembros de la redacción de VIENTO
SUR.
Artículo publicado en "América Latina en Movimiento", ALAI, Nº429,
Quito, febrero 2008.
Notas:
1/ Romero, M. (2008). “El Foro y la Política: el riesgo de la extinción” en
AAVV. El futuro del Foro Social Mundial. Barcelona: Madrid, 2008.
2/ Rousset, P. (2008b) “Contribution au débat sur le processus du FSM dans
son étape actuelle” en: http://www.europe-solidaire.org/spip.php?article9317
3/ Bensaïd, D. “La expansión del movimiento por consenso ha terminado” en La
Vanguardia, 10/01/05
4/ Rousset, P (2008b) Op. Cit.
5/ Rousset, P (2008a) “La experiencia del FSM como un nuevo marco de
solidaridades” en AAVV. El futuro del Foro Social Mundial. Barcelona: Madrid,
2008.
6/ Romero, M. (2008). Op. Cit.
7/ Roy, A. “¿Los pavos disfrutan el Día de Acción de Gracias?” en Vivas, E
(Ed.) Mumbai. Barcelona: Icaria, 2004.
|