Con
el presente informe no queremos juzgar como será el gobierno de Fernando Lugo,
esperamos que responda a nuestra expectativa pero tenemos que señalar el
peligro que lleva adentro: el PLRA. Incluimos, además, un ensayo de Tomás Palau
sobre el movimiento campesino. No está directamente relacionado con las
elecciones sino con el periodo que, felizmente termina. Que sirva de contexto.
Hoy, 20 de abril,
los electores paraguayos fueron a las urnas para elegir, en un solo turno, al
nuevo presidente del país. Disputaron la elección el ex obispo católico
Fernando Lugo; Blanca Ovelar, del Partido Colorado; y el general Lino Oviedo.
Antes del acto electoral ya se sabía el ganador y Frei Betto podía contarnos lo
que se viene ahora.
El movimiento campesino en Paraguay
Si bien es cierto que la asunción de Duarte Frutos a la presidencia de la república en agosto de 2003 supuso la continuación de las políticas económicas de los gobiernos anteriores, ha marcado también el inicio de cambios en la gestión política interna que ya puede ser evaluada como altamente negativa para el movimiento social en su conjunto y por ser el de mayor importancia para el campesino en particular
El PLRA permite ver de cerca el fenómeno de la decadencia de un partido tradicional. De haber sido una escuela de cultura política, ha devenido en un clon del Partido Colorado. Fernando Lugo lleva en la vicepresidencia a Federico Franco, líder del Partido Liberal Radical Autentico. Para saber más de este partido tenemos el artículo de Helio Vera, periodista paraguayo, publicado en su hoja web personal
Pablo
Stefanoni, Viento Sur
Un monumento y una avenida en honor al líder anticomunista taiwanés Chiang Kai-Shek en plena Asunción son algunas de las huellas que conducen al Paraguay de Alfredo Stroessner, el dictador que gobernó con mano de hierro durante 35 años y albergó a criminales tan resonantes y oscuros como el médico nazi Josef Mengele o el dictador nicaragüense Anastasio Somoza.