Eduardo
Galeano. Lucha Indígena
John Locke, el filósofo de la libertad, era accionista de la
Royal Africa Company, que compraba y vendía esclavos.
Mientras nacía el siglo dieciocho, el primero de los
borbones de España, Felipe V, estrenó su trono firmando un contrato con su
primo, el rey de Francia, para que la Compagnie de Guinée vendiera negros en
América. Cada monarca llevaba un 25 por ciento de las ganancias.
Nombres de algunos navíos negreros: Voltaire, Rousseau,
Jesús, Esperanza, Igualdad, Amistad.
Dos de los padres fundadores de Estados Unidos se
desvanecieron en la niebla de la historia oficial. Nadie recuerda a Robert
Carter ni a Gouverner Morris.
La amnesia recompensó sus actos. Carter fue el único prócer
de la independencia que liberó a sus esclavos. Morris, redactor de la
Constitución, se opuso a la cláusula que estableció que un esclavo equivalía a
las tres quintas partes de una persona.
El nacimiento de una nación, la primera superproducción de Hollywood, se estrenó en 1915, en la Casa Blanca. El presidente, Woodrow Wilson, la aplaudió de pie. El era el autor de los textos de la película, un himno racista de alabanza al Ku Klux Klan.