La última ley antiterrorista estadounidense,
la “Military Commissions Act” de 2006, al introducir la noción de guerra dentro
del derecho nacional, provoca un giro en la organización jurídica y política
del mundo occidental. Pone fin a una forma de Estado que había conseguido
“instaurar la paz en el interior y excluir la hostilidad en el exterior del
derecho” /1. Es el acto constituyente de una nueva forma de Estado que inscribe
la guerra como relación política entre las autoridades constituidas y sus
poblaciones.