Traigan más sillas. Esa fue la consigna que se repitió muchas veces antes de que comenzará el Foro sobre Calentamiento Global que organizó el Bloque. Y es que el administrador de la Biblioteca Municipal no se esperaba que, por un tema aparentemente técnico, llegaran ómnibus enteros desde distintos puntos de la provincia. Y es que el tema no es propiedad de los peritos. Es un tema que nos afecta a todos y que tiene varias luchas en curso. De hecho junto a ponentes dedicados a la geografía ambiental o a la biología el Foro reunía a un dirigente barrial y a un representante del Bloque Socialista. Además a la entrada los asistentes podían manipular una computadora conectada con el fólder de nuestra hoja web dedicado al tema.
Comenzó el Foro por el lado científico. Antonio García, de
la Universidad Federico Villareal, nos comento en que consistía el
calentamiento global, por que se producía y que consecuencias podría traer. La
cosa es más seria de lo que parece, la vida en el planeta está amenazada. Hoy existe la certeza de que el umbral crítico del aumento
medio de la temperatura mundial de 2 grados C (3,6 grados F), por encima de la
media del período preindustrial, está por cruzarse, debido a la acumulación de
gases de efecto invernadero en la atmósfera. Los científicos piensan que el
cambio de clima a este nivel tendrá portentosas implicaciones para los
ecosistemas del mundo. La pregunta ya no es cuándo ocurrirán los cambios, sino
cuán grandes van a ser. Existe una creciente inquietud en la comunidad
científica de que las estimaciones en la tasa del calentamiento global,
provistas por el Panel Intergubernamental sobre Calentamiento Global de
Naciones Unidas (IPCC), que para un escenario extremadamente pesimista
proyectaba para el 2100 aumentos de temperatura global media de sobre los 5,8
grados C (10,4 grados F), pudieran resultar bajos.
Y esto ¿qué significa para nuestra
vida diaria? Experimentos realizados en el Instituto Internacional del Arroz y
en otros lugares, han llevado a los científicos a concluir que por cada 1 grado
C (1,8 grados F) de aumento en la temperatura, las cosechas de arroz, trigo y
maíz pueden caer hasta en un 10%. El planeta se está enfrentando a la escasez
del agua debido al agotamiento de acuíferos irremplazables que constituyen el
grueso de la provisión de agua dulce en el mundo. Esto plantea una amenaza
tanto a la agricultura como a la vida humana, una de cuatro personas no tiene
acceso a agua limpia. La pesca es otra actividad que sufre por el calentamiento
global. Dos terceras partes de las reservas de peces en el mundo ya han sido
explotadas por encima de su capacidad. La tasa de extinción de peces es la más
alta en 65 millones de años, con la perspectiva de extinciones en cascada a
medida que se remuevan los remanentes de ecosistemas intactos.
Los científicos han indicado 25
puntos de alarma en tierra que responden por el 44% de todas las especies de
plantas vasculares y a 35% de todas las especies en 4 grupos vertebrados, en
tanto se considera solamente el 1,4% de la superficie terrestre del mundo.
Todos estos puntos de alarma se encuentran actualmente amenazados por la rápida
aniquilación debida a causas humanas. De acuerdo a un estudio publicado por la
National Academy of Sciences en 2002, la economía mundial ha excedido la
capacidad regenerativa de la tierra ya en 1980 y para 1999 la superó en 20%.
Esto significa, de acuerdo a los autores del estudio que "se requerirían
1.2 Tierras, o una Tierra para cada 1.2 años para regenerar lo que la humanidad
usó en 1999".
Luego el turno le toco a Milagros
González, de la universidad Sergio Bernales. Ella se preguntó si seguir
quemando fósiles: carbón, petróleo, gas era económico. Y entonces propuso que
había que distinguir entre dos economías: las de las empresas que deben rendir
a la hora y la del planeta tierra que se mide en millones de años. Para la
primera, para el lucro inmediato, el gas es un buen negocio. Para la segunda
no.
Para esto se baso en los trabajos de Jeffrey S. Dukes, del Departamento de Biología de la Universidad de Utah, Mediante el cálculo de las eficiencias de los procesos de producción del carbón, petróleo y gas, así como la abundancia de estos compuestos, el autor cifra la cantidad de la antigua energía fotosintética que se consume anualmente. Para generar los combustibles utilizados tan sólo en el año 1997, Dukes calcula que fueron necesarios 44x1018 g de carbono procedentes de la fotosíntesis. Este valor es equivalente a 422 veces el carbono que se fija anualmente en toda la biosfera, o 73 veces el carbono presente en la vegetación de todo el planeta. Si consideramos que la fotosíntesis tiene una eficiencia del 1,7% y que la materia de las plantas está constituida por un 45% de carbono, se puede deducir que la energía solar necesaria para hacer crecer estas plantas fue de 120x1024 J, es decir, 36 veces la energía que incide en la Tierra anualmente. Estos datos los podemos interpretar de otra forma: para crear un galón de gasolina (3,8 litros) fueron necesarias 89 toneladas métricas de organismos fotosintéticos. Así, cada vez que llenamos el depósito de nuestro vehículo estamos utilizando la energía que se acumuló en miles y miles de plantas durante centenares de miles de años. El resultado es que en los últimos 250 años hemos estado haciendo uso de unos depósitos energéticos que necesitaron alrededor de 500 millones de años para formarse.
Estos valores nos dan una idea de cuán insostenible es el uso de
combustibles fósiles, así como de la magnitud de las necesidades energéticas
que solicita la humanidad y que deberán poder ser satisfechas mediante el uso
de energías sostenibles: energía solar, eólica y de altas mareas
Planteadas así las cosas se pasó a revisar las luchas que se
desarrollan hoy contra el calentamiento global. Luchas que son, como dijo
Daniel Mathews, del Frente de Defensa de Chilca, “por nuestros hijos y por los
hijos de nuestros enemigos”. Pero ¿quiénes son estos enemigos? Son justamente
las empresas que, preocupadas por la ganancia de hoy, no entienden todo lo que
esta perdiendo el planeta. Para ilustrar el caso puso como ejemplo EGECHILCA,
una empresa que pretende construir una central termoeléctrica en las playas de
Chilca. Daniel dijo que el proponer ese sitio como espacio de construcción de
la planta era totalmente invasivo. La playa la usan los veraneantes para sus
vacaciones y campamentos, el pueblo vive del turismo y de la pesca y como es de
suponer sin playa no hay pesca. Y entonces la pregunta es ¿por qué hacerlo ahí?
Y la respuesta es alarmante. Resulta que no sólo va a afectar a la población de
Chilca sino a todo el planeta. En momentos en que el mundo entero discute como
evitar el calentamiento global esta empresa está proponiendo usar agua de mar
para enfriar sus turbinas y luego devolverla con dos grados más de temperatura.
Esto afectaría toda la flora y fauna marina que desaparecerá sancochada, pero a
la vez la repercusión de un proceso así será planetaria.
El ponente hizo un recuento de las luchas que, como el caso de Chilca, tienden a evitar el calentamiento global y saco una conclusión: a un lado están las empresas dedicadas a la minería, al gas o a lo que sea pero sin ningún respeto por el medio ambiente. “En el capitalismo hasta la producción de tallarines resulta destructiva” dijo refiriéndose a la instalación de Luchetti en una zona ecológica. De otro las comunidades campesinas organizadas por CONACAMI, pueblos como el de Cajamarca, Tambogrande o Chilca. Pareciera que preservar la humanidad es una tarea de los de abajo.
Cerrando la mesa Rubén Cáceres “Marrón” habló en nombre del Bloque Socialista. Comenzó ahí donde Daniel Mathews había dejado el tema. La lucha es entre los de abajo y los de arriba, es por proponer otra lógica económica que no busque el lucro sino la satisfacción de las necesidades humanas, incluida la de tener un ambiente saludable. Esa nueva forma de organizar el mundo es el socialismo. Entonces se planteó a si mismo el tema de que el socialismo había fracasado en la Unión Soviética y la Europa Oriental. Es más, pareciera que si vemos esos ejemplos la naturaleza también esta perdida con desastres como el de Chernobil. La respuesta que se dio fue que había dos maneras de concebir el socialismo. Hay un “socialismo productivista”. Parte de la idea de que el capitalismo es una traba para el desarrollo de las fuerzas productivas y que hay que estatizar las empresas para poder planificar la producción. Efectivamente se basan para esto en algo que dijo Marx pero no en las definiciones que dio de socialismo en el Manifiesto Comunista.
Marx dio hasta dos definiciones de socialismo en el libro inaugural del movimiento: “la conquista de la democracia” y “una asociación libre de productores”. Pareciera contradictorio decir que el socialismo es la conquista de la democracia porque estamos acostumbrados a pensar que capitalismo y democracia son lo mismo. Pero quien toma las mayores decisiones en nuestro sistema no es el pueblo sino el mercado. Vivimos la dictadura del capital aunque elijamos cada cinco años quien va a ser el administrador de sus intereses. La asociación libre de productores supone superar el proceso histórico de separación entre productores y medios de producción. Somos los trabajadores los que creamos el capital y no al revés.
Desde estas ideas se refirió a la Resolución sobre Cambio Climático de la IV Internacional que denuncia el cinismo y la irresponsabilidad criminal del sistema capitalista y de sus representantes políticos de todas tendencias que, a pesar de las evidencias científicas incontrastables sobre la aceleración del calentamiento climático y sobre sus consecuencias, prefieren poner en peligro la existencia humana, la salud, la alimentación, los recursos de agua y el empleo de centena de millones de seres humanos, causan a la biosfera de degradaciones irreversibles y recurrir a tecnologías peligrosas (energía nuclear), perversas (producción masiva de agrocarburantes), o insignificantes – pero a veces con consecuencias sociales importantes – (pozos de carbono) antes que poner en entredicho el crecimiento capitalista y la búsqueda del máximo beneficio.
Aludiendo a la autocrítica que la IV Internacional hace en ese mismo documento se dijo que rectificarse siempre ha sido una actitud saludable pero que las bases de esa rectificación venían de mucho antes. No sólo la Internacional sino todo el movimiento socialista ha dado pasos significativos hacia la defensa del planeta desde hace ya buen tiempo. Para sólo poner un ejemplo peruano leyó una larga cita de un artículo de Hugo Blanco en el diario La República de 1991, mostró que Lucha Indígena ha comenzado una campaña sobre el tema del Calentamiento Global y anunció que desde el próximo número saldrían las ponencias presentadas en el presente Foro.
Luego se paso a una conversación con el publico de la que salió la idea de constituir un equipo de trabajo para controlar el tema del calentamiento a nivel de la provincia.