Marcos, Mandela y Gandhi
Immanuel Wallerstein
La Jornada
El
presente texto fue escrito por el sociólogo estadounidense Immanuel
Wallerstein, colaborador de La Jornada, cuando tuvo lugar la marcha del
Ejército Zapatista de Liberación Nacional rumbo a la ciudad de México, en marzo
de 2001.Por las referencias a Mandela lo incluimos en nuestro fólder de
Historia Negra
En los últimos 200 años, ha habido muchas clases de
movimientos revolucionarios o antisistémicos. Si miramos atrás en la historia,
algunos de estos movimientos estuvieron comprometidos en acciones militares en
contra de las fuerzas en el poder, y en algunas ocasiones tuvieron éxito y en
otras no. Pero la acción militar, aun cuando sea de naturaleza guerrillera, no
siempre es posible, por muy diferentes razones.
Ha habido tres ejemplos notables en los cuales estos movimientos realizaron
campañas en contra de opositores fuertes y que tuvieron éxito sin una real
acción militar. Ellos sustituyeron esta acción militar, a veces por necesidad o
a veces por elección, con una campaña política que movilizó lo que podríamos
llamar una hegemonía moral. Las tres campañas en las cuales estoy pensando son
las del Congreso Nacional Hindú (CNH) y Gandhi, la del Congreso Nacional
Africano de Africa del Sur (CNA) y Mandela, y la del EZLN y su más famoso
vocero, el subcomandante Marcos.
Gandhi también condujo una Marcha, la famosa Marcha de la Sal. En 1930, Gandhi
inició con 78 personas una marcha de 241 millas hacia el mar, para violar la
ley recogiendo sal sin pagar el impuesto. El objeto era obtener la independencia
completa respecto del dominio británico. Al escribirle al virrey por anticipado
contándole sus planes, le dijo: ''A pesar de que, de cualquier forma, yo
sostengo que el dominio británico es una maldición, no intento lastimar a
ningún inglés en particular..." Después de que Gandhi violó la ley, otros
hicieron lo mismo en todo el territorio de India, y entonces las cárceles se
llenaron. Y de este modo, los británicos sintieron el impacto de la
desobediencia civil, el uso de la manipulación simbólica como un arma.
Unos 30 años después de la Marcha de la Sal, en Sudáfrica, el CNA consideró que
el gobierno del apartheid estaba mentalmente preparado para enfrentar la
desobediencia civil, y que era insensible a esa manipulación. El CNA decidió
entonces volcarse hacia la guerra de guerrillas. Pero no fue tan fácil, y
pronto varios líderes clave del CNA fueron arrestados, juzgados, y sentenciados
a largas condenas en la prisión de Robben Island. Y allí permanecieron durante
unos 20 años. Pero entonces el CNA convirtió, primero el juicio y luego la
prisión de Robben Island, en sus símbolos de resistencia. A partir de estos
símbolos, movilizaron a la opinión pública mundial, y a pesar de su debilidad
militar, el CNA fue capaz de obligar a un régimen ferozmente enemigo, a que
liberara a los líderes prisioneros, negociando con ellos y celebrando
elecciones libres en las cuales el CNA llegó al poder y Nelson Mandela fue
electo presidente.
Unos 30 años después del lanzamiento de la campaña de la guerrilla del CNA, en
1994, un movimiento hasta entonces desconocido de pueblos indígenas, en la
remota provincia de Chiapas en México anunció una campaña de guerrilla,
llamándose a sí mismo el EZLN, con el objetivo de la autonomía y los derechos
para los pueblos indígenas. La violencia real fue muy pequeña y breve. Pero su
fuerza potencial era muy grande. Y el gobierno mexicano fue obligado a negociar
una tregua, que fue utilizada durante los siguientes seis años en el esfuerzo
de abrogarla. Mientras tanto, el EZLN empleó esos seis años para movilizar a la
opinión pública mundial, aunque ahora mediante ciertos instrumentos avanzados
como el Internet. Y en 2000, el mismo gobierno que buscaba romper la tregua fue
vencido en las elecciones nacionales, y el nuevo presidente dice que es su
prioridad resolver las alternativas planteadas por el EZLN.
No cabe duda de que, vistas desde la perspectiva del sistema-mundo como un
todo, estas tres campañas -la del CNH en India, el CNA en Sudáfrica y el EZLN
en México- son los tres movimientos que más apoyo han obtenido de parte de la
opinión pública mundial, logrando por tanto lo que podría llamarse una
hegemonía moral. Hegemonía moral que además han utilizado de manera consciente
como su más poderosa arma de presión frente a los poderes en contra de los que
estaban luchando. Gandhi, Mandela, y ahora también Marcos, se han transformado
en una suerte de hé-roes morales mundiales, un hecho que ha servido muy bien a
sus respectivas causas.
Vale además la pena observar un elemento que ha sido clave en la conquista de
esta hegemonía moral. Los tres movimientos, y los tres héroes, pusieron un gran
énfasis en su universalismo, en el hecho de que ellos no eran los voceros de
ningún estrecho interés de grupo. Gandhi y el CNH insistieron en que querían una
India secular, no una India hindú, y lucharon por mantener a los musulmanes
dentro de su visión de lo que sería una India libre. Gandhi fue asesinado por
un fanático hindú, debido justo a esta razón. El CNA y Mandela insistieron en
que peleaban por una sociedad no racista, y no por una Sudáfrica negra. El CNA
tuvo, y tiene, no sólo miembros blancos en su seno, sino también en sus
consejos interiores. Y el EZLN y Marcos han insistido en que ellos pelean por
los derechos no sólo de los pueblos indígenas, sino de todos los mexicanos,
porque ellos son indígenas mexicanos. Marcos mismo no es un indígena mexicano,
por lo cual él es el subcomandante, junto a múltiples comandantes indígenas. Ya
que la hegemonía moral no se compagina bien con los particularismos étnicos.
Los tres movimientos han insistido en ser portadores de visiones sociales
amplias, y esta amplitud de sus contenidos se ha ido expandiendo a lo largo del
tiempo. Así, hoy tenemos a la comandante Esther del EZLN, enfatizando la
centralidad de las mujeres indígenas para la lucha porque, dice ella, ellas
sufren de ''la triple explotación por su condición como personas indígenas,
como mujeres y como pobres". El comunicado del EZLN nos dice que ésta es
la "Marcha de la Dignidad Indígena, la marcha de la gente del color de la
tierra". Y Marcos, en una entrevista, ha afirmado que ''el EZLN tiene
armas [...] pero no practica el terrorismo, y nunca ha cometido un ataque
asesino". Además, agrega que el EZLN no está buscando la conquista del
poder del Estado, porque el núcleo del poder no se encuentra ya más en los
Estados: ''No se logra nada conquistando el poder". Por eso, lo que el
EZLN persigue es más bien una ciudadanización de la política, la que al ser
conquistada hará desaparecer al propio EZLN, lo mismo que, dice él, a la propia
''figura de Marcos".
Cuando, en una reunión en algún punto del camino de la marcha, un líder local
le preguntó a Marcos cuáles eran las órdenes de los organizadores de la marcha,
la respuesta de este último fue muy notable. Marcos respondió: ''Vamos a la
ciudad de México con usted y con muchas otras personas... y vamos para obtener
el reconocimiento constitucional de los derechos de los pueblos indios. Y para
que nunca más recibamos órdenes de nadie". E insistió en que ''los pueblos
indígenas son los guardianes de la historia".
Gandhi y el Congreso Nacional Hindú hicieron valer los derechos de los hindúes
para liberarse del dominio colonial exterior. Mandela y el CNA hicieron valer
los derechos de 80 por ciento de la población no blanca para liberarse del yugo
colonial interno ejercido por los colonizadores europeos. Y Marcos y el EZLN
están haciendo valer los derechos de los ''pueblos indígenas" para
liberarse del dominio colonial encubierto de aquellos que se han considerado a
sí mismos como socialmente superiores. Cuando India conquistó su independencia
en 1948, dejó establecido un modelo que impactó a lo largo del Asia y de
Africa, acelerando el fin del colonialismo en todas partes. Cuando el EZLN
obtenga el reconocimiento de la dignidad de los pueblos indígenas en México,
esta conquista tendrá el mismo impacto a lo largo de todas las Américas e
inclusive de cualquier otro lugar en el mundo.