PRONUNCIAMIENTO
SOBRE EL CUSCO Y EL FORO APEC
El gobierno acaba de anunciar que el Cusco
dejaría de ser una de las sub sedes del Foro APEC, a realizarse en noviembre
del presente año. Según el anuncio del improvisado ministro de Defensa Ántero
Flores Aráoz, uno de los tránsfugas de Unidad Nacional convertidos en
funcionarios del gobierno aprista, los culpables de ello serían los propios
cusqueños. Este “ministro” de la derecha peruana convertido en servil operador
del aprismo neoliberal, el mismo que en junio del 2006 dijo que los peruanos de
rasgos andinos eran simples “llamas y vicuñas”, ahora se atreve a decir, con la
mayor hipocresía, que la culpa del retiro de Cusco como sub sede del Foro APEC
la tienen “los sectores violentistas” y el resto de cusqueños por su “actitud
silente” ante las protestas de las semanas pasadas. Triste papel el que ha
tocado jugar a Flores Aráoz, al convertirse en escudero del APRA que hace poco
tiempo tanto odiaba, y de Luis Giampietri, el militar violador de derechos
humanos convertido en vicepresidente de este gobierno y responsable de la
organización de la famosa cumbre APEC.
La decisión del gobierno es, claramente, un intento
de chantaje frente a la decisión tomada por la Asamblea Regional de continuar
impulsando la lucha del pueblo cusqueño en defensa de su patrimonio. La típica
estrategia del “divide y vencerás”, es lo que ahora intenta aplicar el gobierno,
ante el anuncio de una consulta popular y un próximo paro de 72 horas. Ante ese
escenario, es necesario despejar dudas y abrir alternativas posibles para que
el pueblo cusqueño no sea dividido y derrotado, como resultado del chantaje y
divisionismo que el gobierno intenta generar.
El 2008 se ha convertido en el año de la fanfarria
neoliberal en el Perú, debido a la realización de las Cumbres, entre las cuales
el Foro APEC resulta sumamente significativo, por tratarse de un evento que
acabaría de mostrar al Perú como un “milagro económico” ante el mundo. Sin
embargo, lo que se oculta detrás del supuesto milagro, lo que se oculta detrás
del 8.9% de crecimiento del 2007, es la profundización de un orden de cosas que
ha generado inmensas riquezas, pero a costa del saqueo de los recursos
naturales del país. Saqueo que se refleja claramente en la agudización de las
desigualdades sociales y el incremento de la pobreza y exclusión de las cuales son
víctimas los sectores populares del país: trabajadores, desempleados,
campesinos, subempleados, pequeños comerciantes, estudiantes, etc.
Sin embargo, el 2008 no es sólo el año del festejo
del supuesto éxito neoliberal en el Perú. También se viene revelando como el
año que demuestra el incremento de las luchas sociales en pos de otro futuro,
en pos de un modelo de crecimiento democrático, de un país para todos los
peruanos. La lucha del pueblo cusqueño es, justamente, ejemplo de ello. A estas
alturas, no se trata solamente de una lucha por la defensa del patrimonio, de
una lucha por la búsqueda de una gestión democrática del patrimonio ante la
voracidad de las empresas turísticas transnacionales, interesadas en hacer del
Cusco una postal de la globalización neoliberal. Paralizaciones como las
realizadas la semana pasada por los campesinos de Anta, o de Urcos, así como
las movilizaciones ocurridas en la ciudad del Cusco y otros lugares de la
región durante el paro agrario y paro de 48 horas, revelan una lucha social
bastante más profunda, generada por la situación del costo de vida, la pobreza,
la exclusión, la falta de oportunidades, la situación crítica de la producción
campesina, entre otras perlas del neoliberalismo. Las demandas regionales en
torno a la defensa del patrimonio, se han concatenado pues con demandas
sociales y económicas que cuestionan frontalmente el supuesto éxito del modelo
vigente, el cual pretende festejarse con la realización de las Cumbres.
El gobierno sabe muy bien que detrás de las
postales, el rostro del Cusco es un rostro de pobreza, dolor y hambre.
Justamente por eso, la realización de la Cumbre APEC ha sido vista por los
cusqueños, legítimamente, como una oportunidad para dinamizar la economía
regional. Por eso, lo que el gobierno busca al anunciar que el Cusco ya no será
una de las sub sedes de la APEC, es chantajear y dividir al pueblo cusqueño,
generando el enfrentamiento entre quienes asumieron la lucha por la defensa del
patrimonio, y pretendiendo el aislamiento de la Asamblea Regional.
La verdadera situación, sin embargo, es exactamente
contraria a la imagen que el gobierno, mediante el muy bien alimentado ministro
de Defensa, ha anunciado. Un Foro APEC sin la participación del Cusco, merecida
maravilla del mundo y uno de los principales atractivos para los participantes
en este evento, estaría realmente deslucido. Por ello, el temor del gobierno se
ha expresado en esta maniobra que intenta dividir al pueblo cusqueño y
desactivar sus luchas.
Ante ello, resulta necesario que las fuerzas vivas
de la región no caigan en el chantaje, manteniendo la unidad y cediendo
posiciones extremistas en aras de la unidad. Las instituciones, los gremios,
las organizaciones de base, convocadas por la Asamblea Regional, deben
responder al gobierno anunciando que si retiran al Cusco de la APEC, entonces
sí enfrentarán una fuerte movilización en los mismos días del Foro, en alianza
con otras regiones. Asimismo, deben asumir conjuntamente la convocatoria y organización
de la Consulta Popular, y definir
responsablemente los días probables
del paro de 72 horas, luego de la Consulta y justamente en respaldo a
sus previsibles resultados en defensa del patrimonio. Esa medida de lucha,
posterior a la Consulta, debería ser un recurso al cual recurrir, si es que el
gobierno no atiende la voz del pueblo expresada en la Consulta Popular.
Entretanto, resulta esencial mantener la unidad, y
respaldar plenamente a los dirigentes de la Asamblea Regional, que han sido
denunciados penalmente por el Ministerio Público. Asimismo, resulta clave
rechazar frontalmente la campaña de acusaciones vertidas en los medios de
comunicación, que pretenden mostrar la lucha del pueblo como expresión de
extremismo y hasta de senderismo o terrorismo. El único terrorismo de estas
semanas es el del gobierno, reflejado en los asesinatos de los campesinos
durante el Paro Agrario, y también en acusaciones como la del programa
“Panorama” del domingo pasado, en el cual se acusó a los dirigentes de la Asamblea
Regional y a los organizadores del Foro Solidario realizado en el contexto del
paro, de ser “extremistas” y “senderistas”. Estos hechos requieren una denuncia
frontal, así como la ratificación de que el camino de lucha emprendido por los
pobres del país en contra de este gobierno y su modelo neoliberal, seguirán
contando con nuestro activo apoyo, basado en la solidaridad, la dignidad, y la
esperanza en que es posible construir un Perú nuevo dentro de un mundo nuevo.
Ante el intento de chantaje y divisionismo del
gobierno:
¡Vivan las luchas del pueblo
cusqueño!
¡Unidad para luchar, unidad
para vencer!
¡Otro mundo es posible!
Miércoles 27 de febrero del
2008