Grandeza
y decadencia del PLRA
Helio
Vera, 18 de enero del 2008
El PLRA permite ver de
cerca el fenómeno de la decadencia de un partido tradicional. De haber sido una
escuela de cultura política, ha devenido en un clon del Partido Colorado. La
práctica del canibalismo interno ha sido tan obstinada, que hoy se halla
instalado el aforismo: "Para un liberal, no hay peor enemigo que un
liberal".
Cuando todos se preguntan el motivo por
el cual ha emergido de las sombras el liderazgo del ex obispo Fernando Lugo, yo
prefiero preguntarme por qué los partidos políticos no han creado figuras
similares. Es verdad que hay candidatos que pugnan por la nominación para
cargos parlamentarios y hasta para la vicepresidencia de la República. Pero es
como si consideraran que la presidencia del Paraguay es una presa demasiado
difícil y lejana, fuera del alcance de las manos.
Lo lógico hubiera sido esperar que un
liderazgo convocante hubiese surgido en el PLRA, el más importante de los
partidos de la oposición. Pero el PLRA estuvo demasiado enfrascado estos años
en la práctica del canibalismo interno y no le quedó tiempo para ocuparse de
los problemas nacionales. Aun hoy, si usted se acerca a un correligionario
corre el riesgo cierto de que éste le coma un brazo. Por eso, allí se practica
con vigor el lema: "Para un liberal, no hay peor enemigo que otro
liberal". Las consecuencias han sido pintorescas, para quien quiere ver
las cosas con algo de humor.
Analizar al PLRA es un ejercicio
de Sociología Política, que permite contemplar, en todo su dinamismo, el
proceso de decadencia de un partido tradicional. Olvidado de programas e
ideologías, ausente de toda cosa que implique un debate intelectual sobre la
suerte del país, devino en una suerte de confederación de tribus que disputan
los pocos cargos de la administración pública que les arrojan los colorados.
En plena dictadura, incluso en los duros
tiempos de la clandestinidad, el Partido Liberal publicaba una serie de
periódicos. Algunos eran editados en Buenos Aires, en el exilio, e introducidos
clandestinamente en el país, nadie sabe cómo. Entre ellos, si mal no recuerdo,
"El Heraldo". Otros eran producidos precariamente en las catacumbas.
Las mejores plumas del Paraguay dejaron sus ideas en esas páginas furtivas, que
se leían a puerta cerrada. Y conste que era la época que llevar al cuello un
pañuelo azul era el camino más corto a perecer degollado. Después, cuando la
dictadura de Stroessner insinuó una tímida apertura, apareció "El
Radical" que, junto con otros periódicos ("El Enano",
"Tribunal Liberal" y "La Libertad", son nombres que todavía
recuerdo) difundían una prosa combativa, que no excluía los planteamientos
doctrinarios y programáticos. Hoy, el PLRA no tiene ni siquiera una hojita
parroquial.
En el PLRA se cree, como lo cree cierta
tribu indígena, que con cambiar de nombre no será alcanzado por los espíritus
de los muertos, que siguen vagando sobre la tierra. Por eso fueron sepultados
los nombres anteriores de PL Y PLR. También como nuestros ancestros indígenas,
los liberales suponen que la adopción de un nombre ("auténtico") les
hará adquirir el espíritu que se halla detrás de la palabra. Por eso, mantienen
un nombre tan largo como complicado: Partido Liberal Radical Auténtico.
Todos olvidan que fue con el nombre de
Partido Liberal que esta agrupación alcanzó sus momentos de mayor gloria. Y que
el nombre de PLRA fue adoptado por una razón circunstancial: la inscripción en
la Justicia Electoral del nombre de PLR (Partido Liberal Radical) por parte de un
grupo que gozaba del favor del régimen. Lo de "auténtico" fue solo
una palabra para diferenciarse del PLR y nada más.
Algún prócer sostuvo en la última
convención que el nombre de PLRA fue elegido para diferenciarlo del Partido
Liberal, nombre monopolizado por el movimiento encabezado por Carlos
Levi. No fue así. Como se ve, hasta en los pequeños detalles se advierten
las huellas de la decadencia. Es que el horror a los libros parece haber
adquirido carta de ciudadanía en un partido que contribuyó, como pocos en el
pasado, al enriquecimiento de la cultura política paraguaya.